La D80 es un soplo de aire fresco para los nikonistas, un poco apretados entre la D200, algo cara, y la excesivamente sencilla D70. Situada justo por debajo de la primera de ellas, aunque con unas características -y un precio- que poco le tienen que envidiar, la D80 aparece en el mercado dispuesta a enamorar tanto a fotógrafos aficionados como profesionales. Con 10 megapíxeles de resolución, ráfagas de 3 fotogramas por segundo y una sensibilidad calibrada de 100 a 1600 ISO -además de un valor forzado de 3200 ISO-, cabe preguntarnos a quién le hace la competencia: ¿a las EOS 30D y 400D de Canon o a la Alpha A100 de Sony? ¿O quizás a la mismísima D200?
Según Nikon, la D80 se sitúa entre la D70s y la D200. Sin definirse claramente como cámara para el aficionado avanzado ni como modelo de gama semiprofesional, las especificaciones de este cuerpo se mueven, precisamente, en esa frontera que separa ambos mundos. Tal como sugiere el título de este análisis, bien podría decirse que la D80 ofrece las ventajas de una máquina de gama semiprofesional por un precio que actualmente se acerca -sólo el cuerpo- a los 800 euros.Sin duda alguna, la ráfaga de 3 fotogramas por segundo no rezuma profesionalidad. Pero la construcción del cuerpo marca claras distancias respecto a la D50 o la más actual D40. Dejándose querer por todos, aficionados y profesionales, nos preguntamos si la D80 será competencia de Canon, Sony u Olympus, o si, por el contrario, el duelo se librará en el seno de la propia firma nikonista.
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